El contexto socio político de la proclama del cura Hidalgo

15 de septiembre de 2023 - 12:00 a. m.
El contexto socio político de la proclama del cura Hidalgo

Siguiendo lo mencionado por Antonio Gutiérrez Escudero, en cuanto a la situación que prevalecía en el ámbito colonial español, podemos comprender las motivaciones que acompañaron y permearon el proceso de independencia. A inicios del siglo XIX la Nueva España era una de las principales productoras de plata en el Mundo, razón por la cual esta colonia representaba para la Península Ibérica un territorio que le proporcionaba solvencia económica para financiar tanto sus gastos internos, como su política exterior que, como potencia marítima, ansiaba alcanzar por encima de Inglaterra.

            El reforzamiento de su política se lograría a través del incremento en la recaudación de impuestos en la Nueva España, regulando distintas rentas como la del tabaco, la pólvora, etc. Para 1760 España estaría recibiendo de esta colonia un millón de pesos anuales, cifra qué, para inicios del siglo XIX, aumentaría a seis millones.

            La Nueva España era un lugar de discrepancias, principalmente en términos de la distribución de la riqueza, la cual se encontraba en poder de un pequeño grupo de individuos, sobre todo españoles; situación que ocasionaba una gran desigualdad y descontento. De igual manera, había una brecha social muy grande, en donde indios, negros y demás minorías se encontraban en el abandono, la discriminación y la explotación.

            Día tras día las diferencias sociales se acentuaban y el grupo dominante no estaba dispuesto a renunciar a sus privilegios. La desigualdad en cuanto a oportunidades y beneficios también se extendía hacia los criollos, pues incluso los “blancos” distaban mucho de ser un grupo homogéneo. La superioridad de los españoles originarios de la península, era una constante en las tirantes dinámicas sociales y laborales que establecieron con los criollos; quiénes se percibían a sí mismos no como españoles sino como americanos.

            Una serie de eventos en los cuales España se vio involucrada y que requería de un fuerte flujo de dinero, lo que se tradujo en exigencias de tipo económico hacia sus colonias y, en especial de la Nueva España; ocasionaron un hondo malestar en la población. La suma de desastres naturales como las sequías, presentes en esta colonia entre 1808-1809 y, la hambruna, por el incremento de los productos básicos; fueron construyendo los cimientos para la insurgencia, sobre todo en un área en donde las condiciones eran por demás extremas: El Bajío.

            Miguel Hidalgo y Costilla era cura en el pueblo de Dolores. En 1808 conoció a Ignacio Allende, Juan Aldama, Miguel Domínguez y otros conspiradores, quiénes llevaban tiempo discutiendo temas como el beneficio de sustituir a los peninsulares en los puestos de poder, que la Nueva España quedara bajo el dominio napoleónico e incluso de promulgar la independencia si las condiciones lo permitían.

             Hidalgo, no solo formó parte de este grupo, sino que casi de forma inmediata fue designado como el líder del movimiento. El interés sobre este nombramiento giraba en torno a su relación con indígenas y castas, con aquellos que en un inicio podrían conformar el grueso del Ejército Insurgente. La fecha establecida para el levantamiento era a principios de diciembre de 1810, sin embargo, al ser descubiertas sus actividades en los primeros días de septiembre adelantó los acontecimientos.

            De tal manera que, en el amanecer del 16 de septiembre, Miguel Hidalgo y Costilla hizo sonar la campana de su parroquia y dio el Grito de Dolores, considerada la primera proclama del proceso de independencia de la Nueva España. Nadie imaginó el impacto y la fuerza que tendría el movimiento. Tan solo un mes después, alrededor de 60 mil personas seguían el llamado de Hidalgo. Indios y gente de campo con piedras y palos, sin organización alguna; familias enteras.

            La revuelta de Hidalgo se distinguió por sus exigencias sociales en dónde los manifiestos, aparte de la urgencia por independizarse, tenían que ver con la abolición de la esclavitud, el reparto de tierras, la exención de los pagos fiscales, etc.; ideas liberales y avanzadas para la época, que no serían bien recibidas por todos.

            En ese contexto social, histórico y político, la corona española, quién no veía con buenos ojos este o cualquier otro movimiento independentista (más aún si se trataba de la Nueva España quién, como ya se mencionó, era una de las colonias que mejores ingresos le aportaba); no podía permitir la difusión y propagación de esas ideas liberales y de autonomía. De tal forma que el Virrey de la Nueva España Don Francisco Xavier Venegas de Saavedra hizo circular por toda la colonia, un impreso en el que daba a conocer “la quema de unos papeles sediciosos del rebelde cura Hidalgo”.

            Precisamente uno de estos impresos fue enviado al ayuntamiento de la Villa de Córdoba y forma parte del Vol. 56, años 1811-1812, de nuestro acervo histórico. Tal y como puede percibirse tan solo con el título del documento, existía un total rechazo y no aceptación por parte de la corona española, tanto a las proclamas de Hidalgo como al movimiento independentista en sí; considerando igualmente como traidores, a todas aquellas personas que difundieran o reprodujeran estas ideas libertarias.

Compartir en:
Ayuda Atención ciudadana
en línea