Independizarse de la corona española: la constitución que influyó en la batalla del 21 de mayo

22 de mayo de 2023 - 12:00 a. m.
Independizarse de la corona española: la constitución que influyó en la batalla del 21 de mayo

María Luisa Martell Contreras

Maestra en Antropología Sociocultural

Retomando la idea de que los hechos históricos son la consecuencia de causas y efectos no lineales interpretados desde diversos enfoques teóricos y aproximaciones, considero importante contextualizar el ambiente político, económico y social que prevalecía en España y que afectó de forma directa a la Nueva España y, por supuesto a Córdoba; muchos años antes de que se llevara a cabo la batalla del 21 de mayo de 1821.

La caída de los sistemas absolutistas (definiéndolos de forma rápida como: gobiernos encabezados por un rey o reina designados por la “mano de Dios” o por “derecho divino”) en Europa dieron paso a nuevas estructuras gubernamentales que, incluyeron en sus reformas, mecanismos constitucionales que acabaran con el abuso y despotismo de las monarquías

Uno de esos mecanismos, para el caso que a nosotros interesa, fue la Constitución de Cádiz, considerada la primera constitución liberal de la historia de España, fue aprobada en el día de San José (de ahí que los españoles la hayan bautizado como la Pepa) el 19 de marzo de 1812. Aunque uno de los principales propósitos era, limitar el poder de la monarquía, cuando Napoleón III invade España; tuvo un efecto negativo en el gobierno de Fernando VII quién ante la derrota de los franceses regresa al trono en 1813 y, un año después la anula, el 4 de mayo de 1814.

Este documento, creado por las Cortes Generales y Extraordinarias de la Nación Española, limitaba el poder de la monarquía, abolía el feudalismo, buscaba la igualdad entre peninsulares y americanos y, daba fin a la inquisición; entre otras cosas. Tal y como puede observarse, fue una de las constituciones más liberales de su tiempo.

No obstante, para contrarrestar el efecto de este documento el Rey Fernando VII implementaría una serie de estrategias: dar un autogolpe de estado, invalidar la Constitución de Cádiz, reinstalar el absolutismo y enviar a decenas de miles de soldados a reconquistar América; maniobra que tenía un doble objetivo, recuperar sus colonias y los ingresos que éstas le generaban (la corona estaba en la quiebra) así como, enviar al otro lado del mar a los militares que estaban a favor del régimen liberal.

Estas tácticas ocasionaron una brutal persecución contra los liberales en España y, en América, acciones y pensamientos radicales por parte de la clase criolla que ya había participado en las primeras revueltas y, quiénes, tras la postura del rey y la conformación de la Santa Alianza absolutista en Europa; no tuvieron más opción que independizarse de la corona española para defender sus intereses políticos, económicos y sociales.

De tal forma que, en el contexto de un ambiente por demás sensible, el 1 de enero de 1820 en Andalucía, un conjunto de tropas (que se iban a embarcar para partir hacia América) al mando del teniente coronel Rafael del Riego, se subleva en contra del régimen de Fernando VII; impactando de manera indirecta en el proceso independentista de la Nueva España, mismo que ya se venía delineando desde 1810. Dos meses después, el 8 de marzo de 1820, durante lo que se conoció como el Trieno Liberal, Fernando VII es obligado a jurar la constitución de 1812.

Es importante recordar que las ideas liberales en la Nueva España se fueron dando a conocer gracias a la difusión que hacían los criollos ilustrados y, a que el 30 de septiembre de 1812 se publicara la constitución de Cádiz en esta colonia. Igual de relevante es comprender que, para ese momento, ya no se trataba únicamente de españoles, sino de criollos (hijos de españoles nacidos en estas tierras) que frente a los peninsulares se encontraban en desventajas políticas, económicas y sociales; así como de negros, mulatos, castas, mestizos, indígenas, etc., es decir, una gran pluralidad cultural y social conformada por personas que ahora convivían e interactuaban en un mismo lugar y que lo habían hecho suyo al habitarlo, asumirlo y transformarlo.

Finalmente, como sucede con las singularidades de la historia, a tan solo 203 años de la fundación de la villa de Córdoba y después de cinco días de lucha, el 21 de mayo de 1821 las personas que defendieron este lugar, estarían prácticamente rompiendo los lazos con un sistema absolutista cuyos intereses permitieron que, al igual que muchos establecimientos españoles, esta ciudad surgiera.

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