Los gabinetes de curiosidades

7 de junio de 2023 - 12:00 a. m.
Los gabinetes de curiosidades

Los “gabinetes de curiosidades” o también llamados “cuartos de maravillas” (Wunderkammern en Alemania, wonder chambers en Inglaterra y Kunstkammer en Dinamarca) fueron los antecedentes de lo que actualmente conocemos como museos; sobre todo de los museos de historia natural que actualmente existen en Europa y, cuyo modelo se ha reproducido en varias partes del mundo.

Fue durante los siglos XVI, XVII y XVIII, como resultado de los viajes de expansión colonialista, que empezaron a llegar a Europa objetos exóticos de lugares desconocidos y lejanos como Asia y América, los cuales llamaron la atención y despertó la curiosidad tanto de nobles como de personas adineradas quienes, en su afán de destacarse por poseer esas rarezas; empezaron a coleccionarlas y exhibirlas en grandes estancias o habitaciones.

Puesto que en ese momento en Europa existía un gran desconocimiento acerca del mal llamado “Nuevo Mundo”, a muchos de los objetos exhibidos en esas salas se les atribuyeron poderes mágicos, incluso se llegaron a exhibir cosas como “cuernos de unicornio”, que en realidad eran los colmillos que tienen los narvales (pequeñas ballenas que viven en el Ártico) en el centro de su cabeza.

Sin embargo, a pesar de que prevalecía esta idea acerca de la existencia de cosas sobrenaturales como sirenas, dragones o monstruos marinos; muchos de los coleccionistas estuvieron interesados en reunir información acerca de los objetos que coleccionaban, para difundirla y generar conocimiento.

 Los gabinetes estaban divididos en cuatro categorías: Naturalia (que era todo lo referente a objetos naturales tanto minerales como vegetales y animales), Artificialia (cualquier tipo de artefacto fabricado o modificado por el hombre, obras de arte y antigüedades), Exótica (plantas, animales, piedras y ejemplares exóticos) y, Scientifica (conformada por instrumentos científicos, autómatas, que eran máquinas que imitaban la figura y forma de seres animados y, cualquier otro tipo de instrumento óptico o mecánico).

Felipe II, rey de España, fue un gran coleccionista de objetos. Él se encargó de financiar el viaje de expedición científica de Francisco Hernández de Toledo (médico, ornitólogo y botánico español) a la Nueva España en 1570. Después de siete años de travesía, Hernández de Toledo le llevó al rey un gran número de escritos, ilustraciones, plantas y semillas exóticas; mismos que fueron almacenados en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Uno de los cuartos de maravillas más famosos en Europa fue el del jesuita alemán, Athanasius Kircher, el cual contaba con una colección tan completa que se considera el precedente de las colecciones científicas modernas. Su gabinete tenía objetos arqueológicos, mapas topográficos, instrumentos musicales, una gran colección de conchas, máquinas, autómatas e incluso, experimentos de óptica, química, magnetismo y acústica; que el propio Kircher llevaba a cabo.

Actualmente los espacios museográficos albergan y exponen diversos objetos, piezas y obras de distintas temáticas; incluso algunos de ellos cuentan con exhibiciones virtuales. Sin embargo, ya sea que los museos sean públicos o privados el propósito principal de estos lugares es ofrecer al visitante diversas experiencias desde el ámbito del conocimiento, la educación, la reflexión, el disfrute y incluso la identificación, con el contexto que le rodea.

 

https://ige.org/2022/02/15/gabinetes-de-curiosidades/

 

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